domingo, 20 de septiembre de 2015

EnSerie

Es la tercera emisión de un una serie que nadie sabe cuántos episodios tendrá. Ella está preocupada, hacía mucho que un papel no le gustaba tanto, si fuera por ella filmaría todos los días. Él fue tan amable en el rodaje, el set parecía ambientado perfectamente y filmar en exteriores había sido una experiencia única. La utilería fue hermosa y hasta los besos parecieron reales.
Sin embargo debe entendier que sólo es una actriz, no escribe el guión ni puede dirigir, tampoco produce la serie, hay otro que debe contactarse y ella debo esperar, llegar a fin de mes con ese salario que recibió, con esa sensación que percibió. Era el protagónico de su carrera, lo sintió así. Se pudo haber equivocado, quizás vengan otras ofertas, es amplio el mercado.
Sólo le gustaría rodar con él, una escena, dos o tres. No pide demasiado más, no tiene ningún disfraz. Quiere bailar de nuevo al compás de otro rock o simplemente escuchar The great gig in the sky.

Let it be



Que la alumbre la incertidumbre.

Que el camino más oscuro es el que recorre en su cabeza.

Porque afuera de su mente, está la real belleza.

Porque por mucho pensar dónde desembocan los ríos, ella se olvida de disfrutar la corriente y el fluir o quizás por ver qué trae el mar se pierde la rompiente de las olas oír.

Quizás ella deba estar cerca del fuego, aunque se le llene de humo el pelo.

Quizás aprender a vivir del momento. No querer comprar en cuotas al futuro. Puede salir caro y no hay garantías.

Porque si hubiera sido sólo ese pequeño instante, hubiese valido la pena. Porque por más que no haya más que esa pequeña porción de tiempo, ella necesita seguir escribiendo.

Primera



Si se trataba de una búsqueda, creía haber encontrado. Si era una carrera, estaba en la meta sin haber transpirado nada. Era como calmar la sed, viendo la botella aún sin descorchar sobre la mesa.

Él era un perfecto y corpóreo ideal, un ser transplantado desde su imaginación hasta la silla roja de un bar. La ciudad temblaba y ella ni lo sabía, caminaba a su encuentro entre la gente que desde las veredas miraba al cielo con histeria.

Estuvieron los malentendidos, él agendó mal su número, ella se decepcionó, él la llamó, la esperó, ella se equivocó de bar. Todo lo que pasaría en una película podía pasar en la realidad y eso era lo que ella más parecía disfrutar.

Él era genial, aunque fumara sin parar. Ella tuvo que fumar, uno sólo para poderlo besar. De las cervezas, fueron a cenar y el rock era cada vez más lindo y más suave, había una tabla para dos, unas velitas, sonaba Calamaro, Cerati, había un sótano para bailar. Él se reía y ella preguntaba de qué. Él dijo no saber, dijo que creía que de alegría. Fue mucho, con eso ella quedo rendida.